Por: Laura Sepúlveda Arcila

Madres Mil Milagros sirviendo

Los niños con hambre no estudian, esa fue la realidad que Margaret Blood descubrió 10 años atrás durante una visita a Guatemala, en la que donó su tiempo ayudando en una escuela de bajos recursos, una experiencia que más adelante la llevó a crear una organización de real impacto.

Mientras el gobierno de Guatemala, con gran preocupación busca erradicar el trabajo 850 mil menores, Mil Milagros pone manos a la obra para hacer este propósito una realidad. Con la ayuda de madres de familia e integrantes de la comunidad guatemalteca, a diario se preparan 200 almuerzos que le permiten a los niños despreocuparse por cuál será el alimento del día y por el contrario enfocarse en el proceso de aprendizaje que con el tiempo les da herramientas para salir adelante.

Madres Mil Milagros lavando dientes

Ayudar a los niños se convierte en una especie de “cadena de favores” pues impactar su vida se traduce en una herramienta de cambio para ellos, su familia y la de futuras generaciones que seguramente serán afectadas positivamente por ellos cuando compartan con otros lo recibido. “Espero que cuando los niños crezcan ayuden a otros como ellos recibieron ayuda”, dice Aracely Gómez, una de las madres de familia que a diario dona su tiempo para la preparación de los alimentos de los menores.

Madre e hijos de Mil Milagros

Según UNICEF 4 de cada 10 niños en Guatemala sufren de desnutrición y sin duda es esta una de las principales causas por las que familias prefieren que sus menores trabajen para buscar sustento en vez de preparase para buscar futuro.

Mil Milagros con donaciones de tan solo 1 dólar diario garantiza que una cantidad importante de niños asistan a la escuela, es por ellos que a través de su página web reciben donaciones y abren la posibilidad al público de que afecten positivamente la vida de alguien, garantizando un buen enfoque de los recursos y logrando la meta propuesta.

Staff-Margaret-Blood-Executive-Director

La fundación creada en el año 2007 por Margaret Blood, una mujer nacida en New Jersey, es el resultado de una experiencia que comenzó como un viaje turistico y hoy es la esperanza de familias latinoamericanas. “Mi llamado es a que ayudemos a esto niños”, dice Blood, quien por pasión ha logrado mantener en firme esta obra sin perder la conciencia de la importancia de que más personas se unan a la causa.

Para conocer más sobre mil milagros puede ingresar a la página web de la organización http://www.milmilagros.org/.

 

 

 

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